
Los axiomas matemáticos son puntos de partida para derivadas algebraicas, cálculo y aritméticas como un razonamiento lógico-alfanumérico particularmente, pero también como desarrollo de razonamiento cognitivo, lógico, crítico y abstracto en nuestro psique para nuestro día a día, según la psicología y la ciencia en general.
Dicho lo anterior. Está claro que la oposición política mexicana tiene que ser outsider, proponer políticas públicas diferentes, inversiones diferentes, infraestructuras diferentes, reformas diferentes, proyectos diferentes, agendas diferentes a las del oficialismo actual, un speech diferente, un plan de gobierno diferente, sobre todo con los datos que nos arrojan los procesos democráticos recientes.
De acuerdo con la numerália y estadística del INE México, Andrés Manuel López Obrador ganó con el 53% de los votos, es el 53% de la participación más no del grueso del padrón electoral nacional, que se traduce en 30,113,483 votos entre la coalición JUNTOS HAGAMOS HISTORIA constituida de la siguiente manera, MORENA (25,186.557 votos – 44.49%), PT (3,396,805 votos – 06.00%) y PES (1,530,101 votos – 2.70%), y por ende, 47% no votó en su favor.
Según el INE, en ese entonces había 89,332,031 electores (100%), y participaron 56,611,027 personas (63%), cerca de 34 millones no votaron.
Esto es, de 30 millones de votos que obtuvo la coalición JUNTOS HAGAMOS HISTORIA, casi 59 millones no votaron por AMLO y su proyecto.
Mientras que Claudia Sheinbaum Pardo ganó con el 59% de los votos, que se traduce en 35,924,519 votos entre la coalición SIGAMOS HACIENDO HISTORIA constituida por MORENA (27,364,649 votos – 45.52%), PT (3,882,813 votos – 6.45%) y PVEM (4,677,057 votos – 7.78%), y bajo la misma lógica matemática el 41% no votó en su favor.
Según el INE, el padrón electoral nacional entonces tenía un volúmen del órden de 98,468,994 electores (100%) y participaron 60,115,184 personas (61%), cerca de 38.5 millones no votaron.
De casi 36 millones de votos que obtuvo la coalición SIGAMOS HACIENDO HISTORIA, hay 62.5 millones que no votaron por Claudia y su proyecto.
Si de 4 electores que participaron, 3 votaron por un mismo político, se puede decir que el 90% votó por ese político, pero eso no hace una mayoría nacional, solo es la mayoría de la participación en una elección, y si la participación es baja, disminuyen los votos y apoyo a obtener para ganar. Si gana con casi 36 millones de votos pero hay cerca de 98.5 millones de electores, las matemáticas nos dicen que hay cerca de 62.5 millones de votos que no obtuvo. Son muchos más votos abstenidos y votos a otros partidos políticos que con los que ganó Claudia Sheinbaum Pardo y la coalición, y eso no es la mayoría nacional. Ese axioma matemático debería ser el razonamiento lógico-matemático, pero también social y político para hacer una reingeniería estratégica como oposición y de acción y operación, con la máxima de que el oficialismo actual no ganó con la mayoría nacional, sino, con la baja participación en una elección y que hay un grueso de electorado que no le dió el voto al actual oficialismo y no quiso participar en la elección por falta de propuesta. Ese es el razonamiento que la oposición tendría que hacer, pero la oposición es su propia oposición.
Más de la mitad del país no les representan las propuestas, ni el plan de gobierno, no les representa la agenda. Hay mucho más votos divididos entre partidos políticos ajenos al oficialismo, votos nulos y personas que no votan, que votos al oficialismo actual.
La oposición tendría que capitalizar ese 65% del padrón nacional que no votó por el oficialismo actual, o bien, capitalizar cuando menos más de la mitad de esos 62.5 millones de votos más los que se han sumado al padrón nacional desde entonces para ganarle al oficialismo, capitalizar el voto dividido y apatía del voto de quienes no lo emiten. El porcentaje de electorado que no vota es un ‘monstruo dormido’ el cual la oposición tiene que buscar domar.
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